El responsable suele ser una persona cercana
Se realizaron encuestas durante dos años a 2.000 personas mayores que vivían solas
Actualizado jueves 14/06/2007 11:13 (CET)
EFE: Portada > Internacional
LONDRES.- Casi 350.000 personas mayores de 66 años han sufrido algún tipo de maltrato en sus propios hogares en el Reino Unido, según un informe publicado por el 'Uk Study Of Abuse And Neglect Report'.
Los datos recogidos fueron recopilados a lo largo de dos años por un grupo de investigadores independientes del Centro Nacional para la Investigación Social y el Kings College de Londres.
Tras una encuesta realizada a 2.000 personas mayores que vivían solas, se comprobó que en ocho de cada 10 casos, el responsable del maltrato era una persona a la que el anciano conocía muy bien.
Las cifras revelan que 342.000 personas mayores han sido víctimas de algún tipo de abuso, desde fraude fiscal, maltrato emocional e incluso agresión física. El informe también registra 105.000 situaciones de mayores que han sufrido 10 o más ejemplos de negligencia.
Abusos físicos, sexuales y psicológicos
La mayoría de las personas que cometieron estos abusos, un 53%, eran individuos que vivían en el mismo hogar que el anciano en el momento en que se produjo la agresión. De esos casos, el 65% de los responsables cometieron "maltrato interpersonal", o lo que es lo mismo: de tipo físico, psicológico o sexual.
En el estudio no figuran los ancianos que viven en residencias para mayores o los que padecen demencia.
Un portavoz del Ministerio de Sanidad británico explicó que la razón de la exclusión de ese grupo se debía a que los investigadores querían centrarse en los maltratos cometidos en un entorno doméstico.
Esta fuente señaló que los hallazgos del estudio constituyen para el Gobierno "una oportunidad para comprender la prevalencia del maltrato en el Reino Unido".
martes, 19 de junio de 2007
jueves, 14 de junio de 2007
El Gobierno informará trimestralmente con datos actualizados de violencia de género
La Delegación Especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer ha iniciado la edición de un boletín estadístico, de carácter trimestral, que recoge los principales datos sobre este problema "prioritario" para el Gobierno, informó el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.
Según explica la delegada especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, Encarnación Orozco, "erradicar la violencia exige conocer la dimensión del fenómeno", y por este motivo, los datos que se difundirán "pretenden aportar una perspectiva cuantitativa y ofrecer el mayor grado de desagregación posible".
Así, a través de esta publicación se dará a conocer el resultado de las investigaciones que se vayan produciendo, se sistematizará la información ya existente para avanzar en el conocimiento de los "rasgos determinantes" de la violencia de género, y se optimizarán los recursos para erradicarla.
Este boletín se configura como una publicación del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, en el que se dan cita los principales organismos y organizaciones representativas, y nace con la intención de que entre todos aporten datos cuantitativos ya que "es necesario" conocer la magnitud y las características de este tipo de violencia para evitar su "invisibilidad" y poder acabar con ella. Esta publicación está orientada, entre otros, a los responsables y trabajadores de las administraciones públicas con competencias en esta materia, al movimiento asociativo, las organizaciones no gubernamentales, los agentes sociales o las universidades, y su distribución se realizará tanto en papel como en formato electrónico, a través de la página del ministerio.
En concreto, en el primer número se informa sobre el Catálogo de Medidas Urgentes contra la Violencia de Género y el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género, y se analiza la III macroencuesta sobre violencia contra las mujeres, y el balance del primer año de funcionamiento de los juzgados de violencia sobre la mujer.
Según explica la delegada especial del Gobierno contra la Violencia sobre la Mujer, Encarnación Orozco, "erradicar la violencia exige conocer la dimensión del fenómeno", y por este motivo, los datos que se difundirán "pretenden aportar una perspectiva cuantitativa y ofrecer el mayor grado de desagregación posible".
Así, a través de esta publicación se dará a conocer el resultado de las investigaciones que se vayan produciendo, se sistematizará la información ya existente para avanzar en el conocimiento de los "rasgos determinantes" de la violencia de género, y se optimizarán los recursos para erradicarla.
Este boletín se configura como una publicación del Observatorio Estatal de Violencia sobre la Mujer, en el que se dan cita los principales organismos y organizaciones representativas, y nace con la intención de que entre todos aporten datos cuantitativos ya que "es necesario" conocer la magnitud y las características de este tipo de violencia para evitar su "invisibilidad" y poder acabar con ella. Esta publicación está orientada, entre otros, a los responsables y trabajadores de las administraciones públicas con competencias en esta materia, al movimiento asociativo, las organizaciones no gubernamentales, los agentes sociales o las universidades, y su distribución se realizará tanto en papel como en formato electrónico, a través de la página del ministerio.
En concreto, en el primer número se informa sobre el Catálogo de Medidas Urgentes contra la Violencia de Género y el Plan Nacional de Sensibilización y Prevención de la Violencia de Género, y se analiza la III macroencuesta sobre violencia contra las mujeres, y el balance del primer año de funcionamiento de los juzgados de violencia sobre la mujer.
EL ATAQUE DE IRA QUE ARRASÓ UNA VIDA PERFECTA:
Sucesos
El parricida de Londres alimenta el debate sobre la presión de la City
G. Suárez
LONDRES- En los corrillos de la «City», el debate se ha extendido como un virus tropical. Cuando despegan sus narices de la pantalla del ordenador, los ejecutivos discuten qué enrevesado instinto llevó a un «broker» español, Alberto Izaga, a apalear hasta la muerte a su hija pequeña el pasado domingo. Eso sí, pocos se atreverán a plantear en voz alta un interrogante aún más perturbador: ¿cómo pueden estar seguros de que ellos no serán los próximos en sufrir un arrebato de ira tan catastrófico?
Lo único que se sabe con certeza es que hacia las ocho de la mañana un extraño mecanismo hizo «clic» en el cerebro de Izaga. Fue entonces cuando, según la prensa local, el millonario abogado la emprendió a golpes con su hija Yanira, de sólo dos años, en su lujoso apartamento a las orillas del Támesis. Horas más tarde, el presunto asesino fue puesto bajo custodia médica ante el riesgo de que intentara suicidarse. Así permanecerá durante las próximas semanas mientras los psiquiatras tratan de averiguar por qué pagó sus frustraciones con la pequeña.
Esquizofrenia
La primera teoría es que Izaga, de 36 años, sufra una esquizofrenia sin diagnosticar que estalló con plena virulencia ante la horrorizada mirada de su esposa, que no logró proteger a Yanira de los golpes. Así lo indicarían las voces que, según el «Daily Mail», el hombre habría escuchado en su cabeza antes de atacar a la pequeña. Sin embargo, el psiquiatra Julio Bobes, de la Universidad de Oviedo, recuerda que esta enfermedad suele manifestarse en jóvenes de unos 20 años, no en personas de mediana edad.
Otros expertos han aludido al llamado «desorden explosivo intermitente», que provoca intensísimos estallidos de ira que no guardan ninguna proporción con el detonante. Aun así, sus compañeros de la aseguradora Swiss Re han señalado que nunca le vieron perder los nervios, mientras que los que sufren este desequilibrio tienen episodios regulares. «No encaja con su perfil», asegura el psiquiatra José Luis González de Rivera. «Para ser un alto cargo en la ‘‘City’’, uno tiene que controlar mejor sus relaciones interpersonales y ser capaz de tolerar la frustración».
El autor de «El Maltrato Psicológico» lanza otra tesis: el trastorno narcisista de la personalidad. Lo sufren personas con mucho éxito y fuerza de voluntad que, si fallan, pueden protagonizar episodios de rabia o depresión que pueden acentuarse con el consumo de estimulantes como la cocaína. «Son personas con tal ansia de triunfar que saben controlar sus accesos de ira en el trabajo, aunque en casa es otra historia», asegura González de Rivera. «Los narcisistas toleran la frustración, pero pueden estallar en un momento dado».
Jungla financiera
Sea cual sea la razón de su derrumbe mental, la jungla financiera de Londres es el entorno menos adecuado para domesticar cualquier rasgo psicológico inestable. Los sueldos son millonarios, sí, pero la presión laboral resulta aún más intensa: un «broker» de éxito puede arrastrar una jornada laboral de quince horas, seis o siete días a la semana. Y su labor no podría resultar más exigente: tomar infinidad de decisiones de las que dependen miles de millones de euros. Los efectos de esta rutina sobre la salud mental resultan letales: el 68 por ciento de los trabajadores han sufrido síntomas físicos de estrés y ansiedad.
Muchos jóvenes tiran la toalla al cabo de unos cuantos meses, mientras que los más «duros» aprietan los dientes hasta que ascienden a la cumbre. De ellos, la mayoría busca un trabajo menos exigente cuando acumulan una fortuna respetable. Sólo un puñado de elegidos es capaz de mantener el ritmo pasados los 36 años de Izaga, que ascendió recientemente a la ejecutiva de su empresa.
El parricida de Londres alimenta el debate sobre la presión de la City
G. Suárez
LONDRES- En los corrillos de la «City», el debate se ha extendido como un virus tropical. Cuando despegan sus narices de la pantalla del ordenador, los ejecutivos discuten qué enrevesado instinto llevó a un «broker» español, Alberto Izaga, a apalear hasta la muerte a su hija pequeña el pasado domingo. Eso sí, pocos se atreverán a plantear en voz alta un interrogante aún más perturbador: ¿cómo pueden estar seguros de que ellos no serán los próximos en sufrir un arrebato de ira tan catastrófico?
Lo único que se sabe con certeza es que hacia las ocho de la mañana un extraño mecanismo hizo «clic» en el cerebro de Izaga. Fue entonces cuando, según la prensa local, el millonario abogado la emprendió a golpes con su hija Yanira, de sólo dos años, en su lujoso apartamento a las orillas del Támesis. Horas más tarde, el presunto asesino fue puesto bajo custodia médica ante el riesgo de que intentara suicidarse. Así permanecerá durante las próximas semanas mientras los psiquiatras tratan de averiguar por qué pagó sus frustraciones con la pequeña.
Esquizofrenia
La primera teoría es que Izaga, de 36 años, sufra una esquizofrenia sin diagnosticar que estalló con plena virulencia ante la horrorizada mirada de su esposa, que no logró proteger a Yanira de los golpes. Así lo indicarían las voces que, según el «Daily Mail», el hombre habría escuchado en su cabeza antes de atacar a la pequeña. Sin embargo, el psiquiatra Julio Bobes, de la Universidad de Oviedo, recuerda que esta enfermedad suele manifestarse en jóvenes de unos 20 años, no en personas de mediana edad.
Otros expertos han aludido al llamado «desorden explosivo intermitente», que provoca intensísimos estallidos de ira que no guardan ninguna proporción con el detonante. Aun así, sus compañeros de la aseguradora Swiss Re han señalado que nunca le vieron perder los nervios, mientras que los que sufren este desequilibrio tienen episodios regulares. «No encaja con su perfil», asegura el psiquiatra José Luis González de Rivera. «Para ser un alto cargo en la ‘‘City’’, uno tiene que controlar mejor sus relaciones interpersonales y ser capaz de tolerar la frustración».
El autor de «El Maltrato Psicológico» lanza otra tesis: el trastorno narcisista de la personalidad. Lo sufren personas con mucho éxito y fuerza de voluntad que, si fallan, pueden protagonizar episodios de rabia o depresión que pueden acentuarse con el consumo de estimulantes como la cocaína. «Son personas con tal ansia de triunfar que saben controlar sus accesos de ira en el trabajo, aunque en casa es otra historia», asegura González de Rivera. «Los narcisistas toleran la frustración, pero pueden estallar en un momento dado».
Jungla financiera
Sea cual sea la razón de su derrumbe mental, la jungla financiera de Londres es el entorno menos adecuado para domesticar cualquier rasgo psicológico inestable. Los sueldos son millonarios, sí, pero la presión laboral resulta aún más intensa: un «broker» de éxito puede arrastrar una jornada laboral de quince horas, seis o siete días a la semana. Y su labor no podría resultar más exigente: tomar infinidad de decisiones de las que dependen miles de millones de euros. Los efectos de esta rutina sobre la salud mental resultan letales: el 68 por ciento de los trabajadores han sufrido síntomas físicos de estrés y ansiedad.
Muchos jóvenes tiran la toalla al cabo de unos cuantos meses, mientras que los más «duros» aprietan los dientes hasta que ascienden a la cumbre. De ellos, la mayoría busca un trabajo menos exigente cuando acumulan una fortuna respetable. Sólo un puñado de elegidos es capaz de mantener el ritmo pasados los 36 años de Izaga, que ascendió recientemente a la ejecutiva de su empresa.
El 71,4% de las zornotzarras que piden ayuda jurídica lo hace en casos de ruptura
DURANGO
El servicio de atención psicólogica de Amorebieta atendió a 52 mujeres en 2006
MANUELA DÍAZ/AMOREBIETA
ImprimirEnviar
El 71,4% de las mujeres de Amorebieta que solicitaron en el Ayuntamiento asesoramiento jurídico lo hicieron por conflictos relacionados con la ruptura de la pareja. Un total de 14 ha pasado en el primer año de funcionamiento de este servicio por el centro Nafarroa, sede de la concejalía de Bienestar Social, donde se presta apoyo psicológico, jurídico y social a las mujeres, y en algunos casos a sus familias, según informaron ayer fuentes municipales.
En materia de conflictos derivados de la ruptura de parejas, el servicio atendió el pasado año a una decena de mujeres, cuyo asesoramiento jurídico cuenta con una abogada que las «orienta» sobre los pasos a seguir tras una separación. Dónde dirigirse y qué documentación presentar, problemas de custodia y los pisos de acogida fueron las principales dudas de las mujeres que fueron derivadas de Servicios Sociales a lo largo del pasado año. Previa cita, el centro Nafarroa ofrece apoyo jurídico en casos de rupturas, herencias y otras situaciones de crisis los miércoles a las 17.00 horas.
A finales de 2005, el área de la Mujer -dependiente de la concejalía de Bienestar Social- ponía en marcha este programa de asesoramiento jurídico simultáneamente a un servicio de asistencia psicológica. En 2006, la experta encargada del apoyo psicológico atendió a un total de 52 mujeres en situación de violencia de género, crisis con familiares, duelo migratorio y malestar psicosocial. Casi el 52% fue víctima de violencia de machista -maltrato físico y psicológico- y un 28,8% lo hicieron por problemas emocionales a causa de una ruptura de la pareja.
Programa Zaindu
Mientras que las más jóvenes acuden para resolver situaciones de duelo tras la muerte de un familiar cercano o en caso de conflictos con sus familiares, la de mediada edad, que en su mayoría tienen a su cargo personas dependientes, buscan acrecentar su autoestima. Este último colectivo ha participado en las dos únicas sesiones grupales que ha desarrollado el área de la asistencia psicológica. Serán también las destinatarias del programa Zaindu, un servicio que ofrece información, asesoramiento y espacios para la descarga emocional a los cuidadores de sus mayores o de familiares gravemente enfermos, y que se pondrá en marcha después de las vacaciones en Amorebieta.
Las mujeres inmigrantes que solicitan apoyo psicológico llegaron con problemas emocionales derivados de la segregación familiar, del empleo y en menor medida de la falta de integración que suscita desconocer el idioma. El servicio de atención psicológica que suele abarcar medio año, se ofrece cada jueves y viernes, de 9.30 a 2.30 en el centro Nafarroa.
El servicio de atención psicólogica de Amorebieta atendió a 52 mujeres en 2006
MANUELA DÍAZ/AMOREBIETA
ImprimirEnviar
El 71,4% de las mujeres de Amorebieta que solicitaron en el Ayuntamiento asesoramiento jurídico lo hicieron por conflictos relacionados con la ruptura de la pareja. Un total de 14 ha pasado en el primer año de funcionamiento de este servicio por el centro Nafarroa, sede de la concejalía de Bienestar Social, donde se presta apoyo psicológico, jurídico y social a las mujeres, y en algunos casos a sus familias, según informaron ayer fuentes municipales.
En materia de conflictos derivados de la ruptura de parejas, el servicio atendió el pasado año a una decena de mujeres, cuyo asesoramiento jurídico cuenta con una abogada que las «orienta» sobre los pasos a seguir tras una separación. Dónde dirigirse y qué documentación presentar, problemas de custodia y los pisos de acogida fueron las principales dudas de las mujeres que fueron derivadas de Servicios Sociales a lo largo del pasado año. Previa cita, el centro Nafarroa ofrece apoyo jurídico en casos de rupturas, herencias y otras situaciones de crisis los miércoles a las 17.00 horas.
A finales de 2005, el área de la Mujer -dependiente de la concejalía de Bienestar Social- ponía en marcha este programa de asesoramiento jurídico simultáneamente a un servicio de asistencia psicológica. En 2006, la experta encargada del apoyo psicológico atendió a un total de 52 mujeres en situación de violencia de género, crisis con familiares, duelo migratorio y malestar psicosocial. Casi el 52% fue víctima de violencia de machista -maltrato físico y psicológico- y un 28,8% lo hicieron por problemas emocionales a causa de una ruptura de la pareja.
Programa Zaindu
Mientras que las más jóvenes acuden para resolver situaciones de duelo tras la muerte de un familiar cercano o en caso de conflictos con sus familiares, la de mediada edad, que en su mayoría tienen a su cargo personas dependientes, buscan acrecentar su autoestima. Este último colectivo ha participado en las dos únicas sesiones grupales que ha desarrollado el área de la asistencia psicológica. Serán también las destinatarias del programa Zaindu, un servicio que ofrece información, asesoramiento y espacios para la descarga emocional a los cuidadores de sus mayores o de familiares gravemente enfermos, y que se pondrá en marcha después de las vacaciones en Amorebieta.
Las mujeres inmigrantes que solicitan apoyo psicológico llegaron con problemas emocionales derivados de la segregación familiar, del empleo y en menor medida de la falta de integración que suscita desconocer el idioma. El servicio de atención psicológica que suele abarcar medio año, se ofrece cada jueves y viernes, de 9.30 a 2.30 en el centro Nafarroa.
Mitad de las europeas han sido víctimas de la violencia de género
Sexo sentido
Indica estudio que la mortalidad no es el principal indicador del maltrato masculino a las mujeres en sus hogares.
Por: Julio Martínez Molina
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
09 de junio de 2007 00:00:00 GMT
Maruschka Van Heuten fue una inmigrante holandesa que se contó entre las miles de mujeres que oraban frente a las puertas de los bares de los Estados Unidos para que los clausuraran, luego de su reapertura tras la Ley Seca. Su marido le había fracturado las costillas tres veces.
El hombre, ebrio, le propinaba sonadas golpizas por el menor contratiempo doméstico. A la larga, la condujo directo a una lápida del cementerio de New Jersey, después que la infeliz no resistiera una bestial sesión de azotes.
En 1997, Ana Orantes, una mujer española de 60 años, fue quemada viva por su esposo después de denunciar en televisión cuatro décadas de malos tratos.
Este lunar monstruoso del comportamiento de algunos especímenes de la especie a lo largo de la historia tiene en la Van Heuten o en Ana a dos de sus tantísimas víctimas. Infelices cuyos nombres se desdibujan entre las brumosas estadísticas del ayer; pero que continúan muriendo hoy.
Una investigación expuesta en el primer Congreso Internacional sobre Violencia de Género, celebrado en Valencia, planteó que entre el 40 y el 50 por ciento de las mujeres de países como Finlandia, Suecia y Alemania había sido víctima de la violencia masculina.
Justamente en los países nórdicos situaba otro informe de difusión paralela el epicentro de los asesinatos domésticos de mujeres en 2006, con cien al año. Al comentar el asunto a los medios, el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín, reflexionaba:
«En dichas naciones existe una mejor educación desde el punto de vista sexual, son menos sexistas, pero detrás de las elevadas cifras de maltrato hacia la mujer podría estar un consumo excesivo de ciertas sustancias tóxicas como el alcohol, que desinhibe y hace que no haya frenos morales».
Y agregaba que los números se oponían a la idea preconcebida de que los inmigrantes son más violentos en las relaciones matrimoniales o de pareja, en tanto los abusadores eran oriundos en su mayoría de Europa, el continente tenido en cuenta por el estudio.
Sanmartín ubicó a España —en lo que constituyó sorpresa para mí, pues manejaba otros datos— al final de este libro negro, al ejemplificar que en la década anterior esposos, novios o ex maridos mataban a sus compañeras allí a razón de 90 anuales; y ahora el número había disminuido a unas 60.
La mortalidad no es ni con mucho el principal indicador de la violencia de género dentro del recinto hogareño. Muchas veces su víctima oculta la agresión por miedo, dependencia económica de la pareja, hijos en común con el agresor, poco valor para dejar la relación...
En texto publicado en el órgano digital Mujeractual, Andrés Montero se valía de los teóricos Dutton y Painter para intentar explicar la ocurrencia de vínculos paradójicos entre víctima y agresor, fundamentalmente apelando a claves afectivas o emocionales que aparecen en el contexto del entorno traumático.
«Dutton y Painter (1981) han descrito un escenario —escribió— en el que dos factores, el desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno/malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de docilidad.
«Según ellos el abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia debido a su efecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático producido por la alternancia de refuerzos y castigos».
Si bien, según el propio cronista, la anterior teoría falla en cubrir el complejo aparato psicológico del vínculo de marras. Y considera que la incertidumbre asociada a la violencia repetida es un elemento clave en el camino hacia el desarrollo del vínculo, pero no su causa única.
A su juicio, el desequilibrio de poder es en cierta medida inherente a muchas relaciones humanas, y en las parejas traumáticas no parece ser una consecuencia sino un antecedente del abuso.
Un problema grande relacionado con la violencia de género resulta la limitada importancia que aún se le concede a nivel social: insignificante según las estadísticas mundiales, cuando debe ser justo la sociedad el mayor actor a la hora de enfrentar tales atropellos.
La poetisa Emily Dickinson definió a las mujeres prisioneras de estas u otras rejas como dueñas «de una vida recortada y ajustada a un marco». Ella creía, sin embargo, que se podía soportar a los carceleros del hogar si se «cree que el alma tiene momentos de huida / Cuando haciendo estallar todas las puertas /Baila como una bomba fuera».
Lamentablemente, con imaginación nada pudieron hacer ni Maruschka ni Ana. Como tampoco tantas que desandan a diario el camino a su Gólgota, constreñidas a ser solo un punto huidizo entre el marco que describiera Dickinson y los puños de sus verdugos.
Indica estudio que la mortalidad no es el principal indicador del maltrato masculino a las mujeres en sus hogares.
Por: Julio Martínez Molina
Correo: digital@jrebelde.cip.cu
09 de junio de 2007 00:00:00 GMT
Maruschka Van Heuten fue una inmigrante holandesa que se contó entre las miles de mujeres que oraban frente a las puertas de los bares de los Estados Unidos para que los clausuraran, luego de su reapertura tras la Ley Seca. Su marido le había fracturado las costillas tres veces.
El hombre, ebrio, le propinaba sonadas golpizas por el menor contratiempo doméstico. A la larga, la condujo directo a una lápida del cementerio de New Jersey, después que la infeliz no resistiera una bestial sesión de azotes.
En 1997, Ana Orantes, una mujer española de 60 años, fue quemada viva por su esposo después de denunciar en televisión cuatro décadas de malos tratos.
Este lunar monstruoso del comportamiento de algunos especímenes de la especie a lo largo de la historia tiene en la Van Heuten o en Ana a dos de sus tantísimas víctimas. Infelices cuyos nombres se desdibujan entre las brumosas estadísticas del ayer; pero que continúan muriendo hoy.
Una investigación expuesta en el primer Congreso Internacional sobre Violencia de Género, celebrado en Valencia, planteó que entre el 40 y el 50 por ciento de las mujeres de países como Finlandia, Suecia y Alemania había sido víctima de la violencia masculina.
Justamente en los países nórdicos situaba otro informe de difusión paralela el epicentro de los asesinatos domésticos de mujeres en 2006, con cien al año. Al comentar el asunto a los medios, el director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, José Sanmartín, reflexionaba:
«En dichas naciones existe una mejor educación desde el punto de vista sexual, son menos sexistas, pero detrás de las elevadas cifras de maltrato hacia la mujer podría estar un consumo excesivo de ciertas sustancias tóxicas como el alcohol, que desinhibe y hace que no haya frenos morales».
Y agregaba que los números se oponían a la idea preconcebida de que los inmigrantes son más violentos en las relaciones matrimoniales o de pareja, en tanto los abusadores eran oriundos en su mayoría de Europa, el continente tenido en cuenta por el estudio.
Sanmartín ubicó a España —en lo que constituyó sorpresa para mí, pues manejaba otros datos— al final de este libro negro, al ejemplificar que en la década anterior esposos, novios o ex maridos mataban a sus compañeras allí a razón de 90 anuales; y ahora el número había disminuido a unas 60.
La mortalidad no es ni con mucho el principal indicador de la violencia de género dentro del recinto hogareño. Muchas veces su víctima oculta la agresión por miedo, dependencia económica de la pareja, hijos en común con el agresor, poco valor para dejar la relación...
En texto publicado en el órgano digital Mujeractual, Andrés Montero se valía de los teóricos Dutton y Painter para intentar explicar la ocurrencia de vínculos paradójicos entre víctima y agresor, fundamentalmente apelando a claves afectivas o emocionales que aparecen en el contexto del entorno traumático.
«Dutton y Painter (1981) han descrito un escenario —escribió— en el que dos factores, el desequilibrio de poder y la intermitencia en el tratamiento bueno/malo, generan en la mujer maltratada el desarrollo de un lazo traumático que la une con el agresor a través de conductas de docilidad.
«Según ellos el abuso crea y mantiene en la pareja una dinámica de dependencia debido a su efecto asimétrico sobre el equilibrio de poder, siendo el vínculo traumático producido por la alternancia de refuerzos y castigos».
Si bien, según el propio cronista, la anterior teoría falla en cubrir el complejo aparato psicológico del vínculo de marras. Y considera que la incertidumbre asociada a la violencia repetida es un elemento clave en el camino hacia el desarrollo del vínculo, pero no su causa única.
A su juicio, el desequilibrio de poder es en cierta medida inherente a muchas relaciones humanas, y en las parejas traumáticas no parece ser una consecuencia sino un antecedente del abuso.
Un problema grande relacionado con la violencia de género resulta la limitada importancia que aún se le concede a nivel social: insignificante según las estadísticas mundiales, cuando debe ser justo la sociedad el mayor actor a la hora de enfrentar tales atropellos.
La poetisa Emily Dickinson definió a las mujeres prisioneras de estas u otras rejas como dueñas «de una vida recortada y ajustada a un marco». Ella creía, sin embargo, que se podía soportar a los carceleros del hogar si se «cree que el alma tiene momentos de huida / Cuando haciendo estallar todas las puertas /Baila como una bomba fuera».
Lamentablemente, con imaginación nada pudieron hacer ni Maruschka ni Ana. Como tampoco tantas que desandan a diario el camino a su Gólgota, constreñidas a ser solo un punto huidizo entre el marco que describiera Dickinson y los puños de sus verdugos.
La Diputación organiza talleres en la provincia para prevenir la violencia de género
El Adelantado - Segovia
Las localidades de Torrecaballeros y Ayllón han acogido los últimos talleres sobre la Prevención de la Violencia de Género que se ha celebrado hasta ahora bajo la tutela de la Diputación Provincial de Segovia. En ellos se han formado a 34 personas, hombres y mujeres, en dos sesiones de tres horas cada una de ellas, y que han tratado sobre la comprensión del fenómeno de la violencia hacia las mujeres y sobre los recursos existentes para actuar ante este tipo de situaciones.
Estos talleres han sido organizados por la Dirección General de la Mujer de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León y por los Centros de Acción Social (CEAS) de la Sierra y de Riaza - Ayllón pertenecientes al Centro Agrupados de Acción Social de Prádena de la Diputación Provincial de Segovia.
El objetivo de éstos talleres es informar y educar sobre la violencia de género en el medio rural a población interesada, integrantes de asociaciones, especialmente de mujeres, profesionales que desarrollen su trabajo en alguna localidad rural y el campo social, sanitario, de empleo, de desarrollo, cultural, policial, etc., responsables a nivel político, agentes sociales, etc., con el objeto de identificar situaciones de riesgo, y los recursos existentes en su territorio para actuar ante una manifestación de violencia de género, informando de actuaciones para prevenir situaciones de violencia y/o evitar mayores repercusiones en víctimas.
A los asistentes se les entregará un diploma de Agentes para la Prevención de Violencia de Género. Para el diputado del área, Miguel Ángel de Vicente, este tipo de actos formativos tienen que llegar al medio rural y esta es la mejor manera, a través de los profesionales de los Centros Agrupados de Acción Social de la Diputación.
Las localidades de Torrecaballeros y Ayllón han acogido los últimos talleres sobre la Prevención de la Violencia de Género que se ha celebrado hasta ahora bajo la tutela de la Diputación Provincial de Segovia. En ellos se han formado a 34 personas, hombres y mujeres, en dos sesiones de tres horas cada una de ellas, y que han tratado sobre la comprensión del fenómeno de la violencia hacia las mujeres y sobre los recursos existentes para actuar ante este tipo de situaciones.
Estos talleres han sido organizados por la Dirección General de la Mujer de la Consejería de Familia e Igualdad de Oportunidades de la Junta de Castilla y León y por los Centros de Acción Social (CEAS) de la Sierra y de Riaza - Ayllón pertenecientes al Centro Agrupados de Acción Social de Prádena de la Diputación Provincial de Segovia.
El objetivo de éstos talleres es informar y educar sobre la violencia de género en el medio rural a población interesada, integrantes de asociaciones, especialmente de mujeres, profesionales que desarrollen su trabajo en alguna localidad rural y el campo social, sanitario, de empleo, de desarrollo, cultural, policial, etc., responsables a nivel político, agentes sociales, etc., con el objeto de identificar situaciones de riesgo, y los recursos existentes en su territorio para actuar ante una manifestación de violencia de género, informando de actuaciones para prevenir situaciones de violencia y/o evitar mayores repercusiones en víctimas.
A los asistentes se les entregará un diploma de Agentes para la Prevención de Violencia de Género. Para el diputado del área, Miguel Ángel de Vicente, este tipo de actos formativos tienen que llegar al medio rural y esta es la mejor manera, a través de los profesionales de los Centros Agrupados de Acción Social de la Diputación.
El número de episodios de violencia doméstica sigue aumentando en Vitoria.
Violencia de género.
David Pejenaute
Vitoria.
Todavía sin haber superado la conmoción causada por el homicidio de Asun Villalba, que falleció presuntamente a causa de las cuchilladas que le propinó su marido en su domicilio de Sansomendi, Vitoria ha vuelto a verse sacudida por la aparición de otros tres nuevos casos de violencia doméstica que en tan sólo unas horas provocaron la detención de cuatro personas. El problema, como constatan los sucesos en los que han tenido que intervenir la Ertzaintza y la Policía Local, tiene dimensiones mucho mayores de lo que puede llegar a pensarse. Y se agudiza porque la mayor parte de estos sucesos se dan en la intimidad de los hogares.
En los casos de maltrato que se produjeron el miércoles en la capital alavesa, sin embargo, existían testigos, tal y como sucedió el lunes en la estación de Los Herrán, donde un hombre golpeó con la cabeza de su pareja los cristales de acceso al recinto tras discutir con ella. Anteayer fueron cuatro los detenidos por agredir a sus cónyuges. Tres eran hombres, el cuarto, una mujer, que atacó e hirió a su marido con unas tijeras.
Los hechos tuvieron lugar en torno a las 13.40 horas en Los Herrán. Según informó la Ertzaintza, una patrulla acudió a esta céntrica calle tras recibir un aviso sobre una disputa entre un hombre y una mujer. Al llegar al lugar, comprobaron que el hombre sangraba abundantemente de la espalda, al parecer, a causa del ataque de su esposa con unas tijeras que la señora, allí presente, entregó a los policías.
Los agentes procedieron a la detención de la mujer y facilitaron el traslado del marido, que preció curas de urgencia en el hombro, al hospital de Santiago. El caso, sin embargo, no terminó ahí. Una vez en comisaría, la arrestada relató a los ertzainas que su esposo la sometía a continuas agresiones y maltrato, por lo que presentó una denuncia que precipitó que ambos acabaran finalmente detenidos por sendos delitos de violencia de género. Tras realizar una investigación, los agentes comprobaron que el marido tenía una requisitoria de detención por parte de un juzgado de Zaragoza.
Tampoco estaba libre de cargas penales otro de los detenidos en esta negra jornada del miércoles. F.J.D., de 57 años, también dio con sus huesos en el calabozo por agredir a su compañera sentimental. Los hechos también tuvieron lugar en plena calle, a las 20.35 horas del miércoles. En este caso en la calle Arana, donde la patrulla de la Ertzaintza alertada por testigos llegó al lugar de la agresión cuando el hombre tenía agarrada a la mujer por el cuello y la presionaba contra unas vallas colocadas en una obra cercana.
Los agentes de la Policía autonómica, tras intervenir para separar a la pareja, identificaron a ambos y descubrieron que el varón tenía una orden judicial de alejamiento de su compañera sentimental dictada por el Juzgado de Vitoria y otra orden de detención del Juzgado de lo Penal de la capital alavesa. Tras constatar el incumplimiento del mandato para mantenerse lejos de la mujer, la agresión y la otra orden de detención, los ertzainas arrestaron al hombre, que ayer pasó a disposición judicial.
El último arrestado de la jornada, dentro de este tipo de sucesos que cada vez surgen con mayor asiduidad en la capital alavesa, fue un varón, en este caso de 47 años, al que se acusa de haber proferido maltrato psicológico a su esposa, un año más joven que él. Según explicó a través de una nota la Policía Local de Vitoria, la pareja se encontraba en trámites de divorcio y, al parecer, el hombre no asimilaba bien la situación, pues la mujer relató a los agentes encargados del caso que le profiere insultos, amenazas, menosprecios y humillaciones de forma habitual.
La víctima indicó que, tras haberse acentuado este acoso durante los últimos meses, presentó la denuncia porque comenzaba a temer por la posibilidad de que se diera una agresión física.
David Pejenaute
Vitoria.
Todavía sin haber superado la conmoción causada por el homicidio de Asun Villalba, que falleció presuntamente a causa de las cuchilladas que le propinó su marido en su domicilio de Sansomendi, Vitoria ha vuelto a verse sacudida por la aparición de otros tres nuevos casos de violencia doméstica que en tan sólo unas horas provocaron la detención de cuatro personas. El problema, como constatan los sucesos en los que han tenido que intervenir la Ertzaintza y la Policía Local, tiene dimensiones mucho mayores de lo que puede llegar a pensarse. Y se agudiza porque la mayor parte de estos sucesos se dan en la intimidad de los hogares.
En los casos de maltrato que se produjeron el miércoles en la capital alavesa, sin embargo, existían testigos, tal y como sucedió el lunes en la estación de Los Herrán, donde un hombre golpeó con la cabeza de su pareja los cristales de acceso al recinto tras discutir con ella. Anteayer fueron cuatro los detenidos por agredir a sus cónyuges. Tres eran hombres, el cuarto, una mujer, que atacó e hirió a su marido con unas tijeras.
Los hechos tuvieron lugar en torno a las 13.40 horas en Los Herrán. Según informó la Ertzaintza, una patrulla acudió a esta céntrica calle tras recibir un aviso sobre una disputa entre un hombre y una mujer. Al llegar al lugar, comprobaron que el hombre sangraba abundantemente de la espalda, al parecer, a causa del ataque de su esposa con unas tijeras que la señora, allí presente, entregó a los policías.
Los agentes procedieron a la detención de la mujer y facilitaron el traslado del marido, que preció curas de urgencia en el hombro, al hospital de Santiago. El caso, sin embargo, no terminó ahí. Una vez en comisaría, la arrestada relató a los ertzainas que su esposo la sometía a continuas agresiones y maltrato, por lo que presentó una denuncia que precipitó que ambos acabaran finalmente detenidos por sendos delitos de violencia de género. Tras realizar una investigación, los agentes comprobaron que el marido tenía una requisitoria de detención por parte de un juzgado de Zaragoza.
Tampoco estaba libre de cargas penales otro de los detenidos en esta negra jornada del miércoles. F.J.D., de 57 años, también dio con sus huesos en el calabozo por agredir a su compañera sentimental. Los hechos también tuvieron lugar en plena calle, a las 20.35 horas del miércoles. En este caso en la calle Arana, donde la patrulla de la Ertzaintza alertada por testigos llegó al lugar de la agresión cuando el hombre tenía agarrada a la mujer por el cuello y la presionaba contra unas vallas colocadas en una obra cercana.
Los agentes de la Policía autonómica, tras intervenir para separar a la pareja, identificaron a ambos y descubrieron que el varón tenía una orden judicial de alejamiento de su compañera sentimental dictada por el Juzgado de Vitoria y otra orden de detención del Juzgado de lo Penal de la capital alavesa. Tras constatar el incumplimiento del mandato para mantenerse lejos de la mujer, la agresión y la otra orden de detención, los ertzainas arrestaron al hombre, que ayer pasó a disposición judicial.
El último arrestado de la jornada, dentro de este tipo de sucesos que cada vez surgen con mayor asiduidad en la capital alavesa, fue un varón, en este caso de 47 años, al que se acusa de haber proferido maltrato psicológico a su esposa, un año más joven que él. Según explicó a través de una nota la Policía Local de Vitoria, la pareja se encontraba en trámites de divorcio y, al parecer, el hombre no asimilaba bien la situación, pues la mujer relató a los agentes encargados del caso que le profiere insultos, amenazas, menosprecios y humillaciones de forma habitual.
La víctima indicó que, tras haberse acentuado este acoso durante los últimos meses, presentó la denuncia porque comenzaba a temer por la posibilidad de que se diera una agresión física.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)